Comportamiento: comportamiento disruptivo
¿Qué hace cuando los estudiantes parecen estar fuera de control? ¿Cómo trata a los estudiantes que muestran un comportamiento disruptivo?
No va a tener que guiar a una clase, célula o discusión antes de ver que las cosas casi nunca pasan como piensa que deben ocurrir. Hay tiempos en que va a ser algo inesperado y fuera de control: La electricidad se apaga, hay sonidos de tornados o de repente te sientes enfermo. Estas cosas ocurren y muchas cosas están fuera de control.
Sin embargo, ¿qué es lo que hace cuando un estudiante parece estar fuera de control? ¿Cómo trata al estudiante que muestra un comportamiento disruptivo? ¿Qué son algunas estrategias para crecer una cultura en su grupo donde dominan las contribuciones positivas y donde las contribuciones disruptivas son minimizadas?
Las disrupciones pueden ser vistas en varias maneras y pueden ser inofensivos e intencionalmente perjudiciales. Los estudiantes pueden dominar al grupo sin saberlo, pero también pueden dominar a la clase al propósito. Como líderes es nuestro trabajo estar preparados.
Algunas interrupciones son inocentes. Tal vez puede ser una pregunta que no tiene nada que ver con el tema, o una contribución que no pertenece o un niño que domina la discusión con respuestas para cada pregunta. Otras veces el estudiante no está tratando de ser disruptivo pero por alguna razón está preocupado, y siempre está tocando cosas a su alrededor (puede ser con otros estudiantes), o tal vez siempre están tocando sus celulares. Usualmente vemos que la mejor manera de dirigir estos comportamientos es por hablar con ellos afuera de la clase, pero también es importante corregir en la clase pero trate de no hacerlo algo más grande de lo que es. En vez de eso, hable con el estudiante de manera casual.
Tuvimos a un niño en nuestro ministerio que constantemente estaba hablando durante nuestro tiempo junto y siempre se movía en su silla, hablaba con otros estudiantes y era una distracción para todos a su alrededor. Hablé con el un día y le dije que quería que el tomara un pedazo de papel y un lápiz y que dibujara cualquier cosa que mientras yo daba la lección. Le pedí que no molestara a nadie a su alrededor y no fue una distracción para nada. Mejor que eso es que le pregunté lo que enseñé y me pudo decir exactamente lo que dije. No es que no quería poner atención sino que no podía poner atención. El dibujar le ayudó con esa energía que tenía pero a la vez pudo estar atento a lo que estaba pasando. Algunas veces vemos que los estudiantes solo necesitan hacer algo para calmarse un poco.
Pero otras veces vemos que las disrupciones son intencionales y perjudiciales. Los estudiantes pueden ser duros con otros y pueden usar lenguaje que es inapropiado o tal vez son malos contra los líderes. Estos son tiempos muy torpes y raros y es verdad al decir que otros están esperando para ver como reaccionamos. Yo he respondido de manera inapropiado también y en vez de decirle lo que debe hacer, voy a ofrecerle ánimo con algunas historias.
Tuvimos en evento para alcanzar a los jóvenes de nuestra ciudad y habían muchos jóvenes que no eran cristianos. Nuestros niños de la iglesia estaban haciendo las actividades, pero algunos niños de la vecindad solo estaban viendo lo que estábamos haciendo. Algunos de ellos – en un evento de afuera- estaban sentados en sus bicicletas fumando. Akgunas cosas que vinieron a mi mente cuando me acerqué a los niños:
1. Era para ellos este evento. Ellos no conocían al Señor. Mi conversación y actitud con ellos sin importaba.
2. Eran demasiados jóvenes para estar fumando legalmente.
3. Al fumar si ofende a algunas personas y puede ser malo para otros que tienen alergias, etc.
Mi conversación con ellos era agradable, honesta y al punto. Los pude conocer un poco, aprendí sus nombres y me introduje y les invité a divertirse, etc. Les hice saber que ellos estaban bienvenidos esa noche y cualquier otro tiempo pero que no podían fumar cuando estaban aquí. Era interesante que no se enojaran y decidieron quedarse y apagaron sus cigarros. Me sentí muy bien al poder expresarles las expectaciones pero también al hacerles saber que eran importantes para mi (y claro que para Jesús también), en vez de enfocarme en el hábito malo de fumar.
En otra ocasión yo estaba predicando y una jovencita estaba haciendo una escena mientras hablaba con otras niñas a su alrededor. Una de nuestros voluntarias que era más de 30 años más grande que ella caminó hacia ella y les pidió de manera cortés que pusieran atención. Una de las niñas movió sus ojos sarcásticamente a la voluntaria que se le acercó.
Yo estaba indignado porque yo soy un miembro pagado de ésta iglesia, pero estos voluntarios trabajan gratuitamente y a mi no me gusto como ella tuvo tanto falta de respeto para esta mujer y se lo dije ahí en el púlpito, en frente de todos los demás y corregí su comportamiento. No fui paciente, no fui amoroso. Si esta correcto yo, porque ella no debía haber hecho eso, pero también fue incorrecto lo que hice. Le avergoncé e hice una escena más grande de lo que ella hizo.
Me disculpé con ella después pero creo que ya había causado el daño. De hecho, no la he visto en algunas semanas.
Viendo dos historias verdaderas, quiero poder ofrecerles algunas observaciones generales:
1. Los niños son imperfectos. Van a distraerse, van a ser una disrupción y van a tener falta de respeto.
2. Podemos escoger como vamos a acercarnos a los niños que están haciendo las cosas que acabo de decir.
3. Como tratamos a los niños dice mucho acerca de lo que creemos acerca del Evangelio.
4. Nunca debemos avergonzarle a un estudiante sin importar lo que hacen.
5. En el contexto con nuestra relación con un estudiante, debemos mostrar y decir las expectaciones que tenemos para ellos y cuando ellos violan esas expectaciones, debemos ser preparados para la disciplina.
6. Debemos hacerles saber a los padres si esas problemas siguen y debemos pedirles que nos ayuden en tratarlos.
7. Debemos ser pacientes y conozco a adultos que están en fuego para el Señor que eran peores alborotadores en sus grupos de jóvenes.
